5 de septiembre de 2011

Tú el perfecto y precioso,
tú el delgado y armonioso.
Te conocí cuando aún brillaba el sol
y verte era como beber de un cáliz de oro
ver tus ojos, escuchar tu respiración,
sentir tus débiles latidos y presentirte en algún rincón
saltando de rama en rama, de flor en flor.

Mas ya no te veo,
mas ya no te siento
y sé que fue mi culpa,
sé que es mi condena
por desearte,
por querer tener tus colores,
por aprisionarte en esa caja de cristal.

y...
yo te maté de a poco,
te dejé de alimentar
pero espero me puedas perdonar.

oh tú, sí tú
como quisiera hacerte regresar,
oh tú, si tú
espero nunca me quieras olvidar,
porque yo te espero aquí...en la caja de cristal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario