23 de octubre de 2013

El enojo

Nunca fue del tipo de chica ruda o agresiva, nunca se enojó realmente con alguien, pocas veces gritó y era más bien del tipo sumisa, todo le provocaba tristeza y sin importar cual fuera la emoción inicial del problema siempre las lágrimas le tocaban.
Pero hoy algo cambió en ella, la rabia en su corazón, la impotencia, la decepción eran emociones que nunca sintió tan profundo.
Se sentó a esperar, se puso el "pijama de las decepciones", hizo su cama, compró chocolates y les avisó a sus amigas que estaría triste.
Se acostó con sus audífonos y el volumen al máximo. se sentó a esperar la tristeza.
Pero hoy fue distinto, hoy la tristeza por más que fue esperada no llegó, hoy la niña que fue ayer descubrió que en su corazón caía la rabia sin dolor, hoy entendió que cuando nada se hace mal no hay por qué pedir perdón.

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