Es tarde, lo sé.
Debería dormir y lo necesito,
pero sé que soñaré contigo,
debería descansar,
pero con eso se viene a mi mente tu recuerdo.
Sé que fue real...
Tus besos grabados en mi piel no saben mentir,
sé que fuimos perfección
las lágrimas
que fueron de alegría así me lo susurran.
sé que fuimos dolor, pero supongo que siempre es así.
Parecíamos haber nacido
para ese momento
decisivo
en donde nos acobardamos,
parecíamos estar destinados,
ahora sé que el destino también se equivoca.
La mitad de tu boca
calzaba perfecto con la mía,
tus ojos en mis ojos
era ver el mundo de a dos,
ese surco en tu espalda que siempre me gustó
era el resfalín perfecto
para que jugaran mis dedos en tu cuerpo,
sé que el espacio en mi cintura
era tu curva preferida
y tu cuello siempre fue un buen lugar
para en esos días hacer mis ojos descansar.
Ahora sé que la anatomía
a veces también engaña.
Siempre supimos que habría un final,
siempre hablábamos de él,
ayer parecía tan lejos
y hoy es lo único que tengo,
siempre lo planeamos
y ser amigos después de todo
parecía perfecto...
ahora sé que hay veces en las que no se puede.
Decías que me amarías por siempre
y yo te dije que no creía,
que el para siempre siempre se extinguía,
estoy segura que ahora lo sé,
pero esperaba me hicieras cambiar de parecer.
Más he entendido
que para siempre es un beso,
un segundo, un respiro,
tu mano, la mía
o como en nuestro caso
nueve meses con todos sus días.

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